
“Porque reconstruirse después de una pérdida no es volver atrás. Es aprender a habitar la vida desde otro lugar.”
Antes de formarme en duelo
Antes de formarme en duelo, la experiencia ya me había enseñado que hay heridas que no necesitan respuestas. Necesitan una presencia que las sostenga.
Si hoy estás viviendo una pérdida, quizá lo que más necesites sea un lugar donde poder sentir sin tener que explicarlo todo.
Lo que el duelo me enseñó
A lo largo de los años he conocido el duelo de muchas formas: la muerte de personas profundamente importantes para mí, rupturas familiares y momentos en los que todo aquello que conocía dejó de tener el mismo sentido.
Quizá tú también sientas que la vida ya no encaja como antes. Ese desconcierto también forma parte del duelo.
La pérdida de mi marido me obligó a sostener mi propio dolor mientras acompañaba a mis hijos en el suyo.
Por eso sé lo importante que es contar con un lugar donde no tengas que aparentar que estás bien.
"El dolor no necesita prisas. Necesita una presencia que pueda sostenerlo"
Lo que confirmó mi manera de acompañar
Acompañar a mi padre durante los últimos días de su vida confirmó algo que ya sentía: muchas veces lo que más ayuda no son las palabras, sino alguien que permanece a tu lado, respetando tu ritmo y lo que necesitas en ese momento.
Aquellas vivencias me llevaron a formarme en duelo, acompañamiento emocional y final de vida.
Hoy uno esa experiencia personal y una formación especializada, junto con una actualización constante, para ofrecer un acompañamiento riguroso, humano y respetuoso con el ritmo de cada persona.
"No creo que el objetivo del duelo sea volver a ser quien éramos antes"
Lo que deseo ofrecerte
Creo que las pérdidas nos transforman y que, con el tiempo, podemos aprender a convivir con ellas sin dejar atrás quiénes somos ni el vínculo con aquello que hemos perdido.
Si hoy estás atravesando una pérdida, aquí encontrarás un espacio donde no tendrás que recorrer este camino en soledad.
